Lo que cambia cuando el equipo comparte la misma planilla
En una farmacia hospitalaria conviven tres ritmos distintos: el mostrador que dispensa y registra devoluciones, el depósito que recibe y ubica, y el responsable técnico que firma. Cuando cada uno usa su propio criterio, la trazabilidad se corta en el traspaso. Estos son los puntos donde se nota el cambio al trabajar con formatos comunes.
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Recepción sin firmar a ciegas
El depósito verifica número de lote, vencimiento impreso y temperatura del contenedor antes de dar ingreso. Si el remito no coincide con lo descargado, queda anotado en el momento y no tres días después.
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FEFO aplicado unidad por unidad
En droguerías con cientos de referencias, mirar la fecha impresa antes de ubicar evita que un lote viejo quede al fondo. La rutina de reubicación semanal ordena la estantería por vencimiento, no por llegada.
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Cadena de frío con registro por turno
Las heladeras de vacunas llevan lecturas de mañana, tarde y noche con firma del responsable. Ante una desviación, el lote se separa y queda constancia escrita aunque el equipo vuelva a rango.
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Formulación magistral reconstruible
Una ficha por fórmula reúne lote de cada materia prima, pesadas y datos del envase final. Meses después, cualquier preparación se puede rastrear desde el certificado del proveedor hasta la entrega.
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Auditoría interna sin sorpresas
Los errores se repiten: lotes en dos ubicaciones, etiquetas desactualizadas, nombres parecidos demasiado juntos. Un checklist corto antes de la revisión detecta esos patrones a tiempo.